'Fuxi: Four Tales of Feasting' compite en Tokio y nace del anhelo de reunión pandémico
El cineasta chino Qiu Jiongjiong presentó Fuxi: Four Tales of Feasting, un largometraje desarrollado durante la pandemia que compite en la sección oficial del Tokyo International Film Festival. La película está articulada en cuatro relatos ambientados en distintas eras, todos centrados en banquetes y en el acto de comer; el diálogo se entona íntegramente en el dialecto Leshan, de la provincia de Sichuan, y reúne a actores como Lee Kang‑sheng y Lee Hong‑chi.
Datos y alcance Según el reportaje de Variety, Qiu comenzó a moldear la idea de Fuxi durante el confinamiento, cuando el cese de la vida cotidiana agudizó el deseo de volver a reunirse alrededor de la mesa. El filme conecta cuatro épocas mediante capítulos breves —cada uno con su propio vocabulario fantástico— y presenta un título de apertura que plantea “Fuxi” como una palabra que evoca tanto el placer de la comida como el acto de comer. Qiu utiliza las comidas centrales de cada segmento para plantear preguntas sobre la vida y la muerte.
Reparto y trayectorias El reparto incluye a Lee Kang‑sheng, conocido por su trabajo con el director taiwanés Tsai Ming‑liang; en Fuxi interpreta a dos mujeres mayores, entre ellas una abuela moribunda en el capítulo prehistórico. Lee trabajó con entrenadores de dialecto para la filmación. El actor taiwanés Lee Hong‑chi interpreta al poeta de la dinastía Song Su Dongpo y también recibió apoyo de coaches lingüísticos. Qiu indica que, a diferencia de su anterior película A New Old Play, en la que se exploraba la historia personal de un individuo, en Fuxi fue la primera ocasión en la que trabajó con actores profesionales, una experiencia que amplió sus planteamientos creativos.
Estética y naturaleza narrativa Fuxi despliega una estética no realista y un lenguaje visual ligado a la pintura y la instalación, recursos con los que Qiu ha trabajado en otros contextos. El relato fragmentado en cuatro eras permite que cada banquete desarrolle una gramática propia sobre el comer y sus significados, atendiendo a escalas que van de lo íntimo a lo cósmico, según declaraciones del director. Paralelamente a la película, Qiu mantiene una exposición titulada Qiu Jiongjiong: Fuxi: A Feast for the Universe en el A4 Art Museum de Chengdu, montada en torno a banquetes al estilo de Sichuan y compuesta por pintura, video e instalación; la muestra permanece abierta hasta el 31 de enero.
Ventana de festival y próximos pasos La inclusión de Fuxi en la competencia oficial de Tokio coloca al filme en una de las ventanas internacionales de mayor visibilidad para títulos asiáticos en otoño. Variety destaca que Qiu aún desarrolla su siguiente proyecto y no ha definido ni el tema ni el medio; la presentación en festival puede ser un paso relevante para establecer contactos de coproducción o distribución, aunque el material disponible no detalla planes comerciales o fechas de estreno más allá de la programación en Tokio y la continuidad de la exposición en Chengdu.
Ir al cine permite confrontar ese trabajo con su dimensión colectiva: ver Fuxi en sala ofrece la posibilidad de experimentar la obra en su escala sonora y visual original, seguir la declamación en Leshan y compartir la reacción a imágenes que han sido concebidas en diálogo con la pintura y la instalación. Para espectadores interesados en el cine de autor asiático, la competencia en Tokio propone una ventana para observar cómo temas contemporáneos como la reunión y la comida se traducen en formas fílmicas particulares.