Mabel Cadena subraya la importancia de preservar la memoria del cine mexicano
Mabel Cadena participó en el libro «Cine México», proyecto editorial de Sergio Rosete que recorre más de un siglo de cinematografía nacional, y en esa colaboración subrayó la necesidad de conservar archivos y la memoria audiovisual del país. En declaraciones vinculadas a la aparición del libro, la actriz señaló que el volumen reúne testimonios y legados de quienes han contribuido a la industria y reflexionó sobre el papel de las películas en su propia trayectoria.
El libro y su alcance
El volumen «Cine México» se presenta como un recorrido histórico que abarca más de un siglo de producción audiovisual mexicana y busca dejar un registro histórico de la industria. Según la información difundida, Sergio Rosete convocó a distintas voces del medio para integrar testimonios y reflexiones; Mabel Cadena figura entre quienes fueron contactados para aportar su mirada. El proyecto funciona como documento escrito que articula memorias individuales en un mosaico de largo aliento sobre la actividad cinematográfica.
Películas que evocan memoria
Durante su participación en el libro, Cadena recordó títulos que tienen presencia en su formación y en su práctica actoral: «Días de gracia», «Amores perros», «El baile de los 41», «La diosa del asfalto» y «Rojo amanecer». La actriz señaló que el encuentro con esas películas operó como espejo de la sociedad y como referente profesional; comentó que «Rojo amanecer» fue una obra que conoció en la infancia y que continúa siendo una de las historias que más la han trastocado como mexicana y actriz. En el contenido del libro, esas referencias funcionan tanto como memoria personal como mención de obras que han marcado recorridos colectivos en el cine nacional.
Conservación, acceso y responsabilidad del público
Cadena vinculó la preservación de la memoria audiovisual con la responsabilidad de los espectadores: «Necesitamos seguir exigiendo espacios para poder acudir al cine, pero también es nuestra responsabilidad no solo exigirlo, sino buscarlo». Esta consideración pone en relación dos planos que suelen mencionarse en iniciativas de preservación: el archivo documental y la circulación pública. La conservación implica localizar y resguardar materiales —guiones, negativos, copias, testimonios— mientras que la accesibilidad depende de condiciones de exhibición, programación y educación del público. El diálogo entre coleccionistas, archivos, editoriales y salas de exhibición es parte de esa cadena que permite que un registro histórico permanezca disponible para nuevas generaciones.
Participación de creadores y tejido profesional
El llamado del autor a figuras contemporáneas como Cadena es una práctica frecuente en libros colectivos sobre cine: convocar a profesionales para que aporten memorias y reflexiones que completen el panorama histórico. En este caso, el testimonio de una actriz con trayectoria reciente se suma a otras voces para construir una narrativa extensa sobre el audiovisual mexicano. La existencia de compilaciones de este tipo facilita el trabajo de investigación, docencia y programación retrospectiva en festivales y ciclos, pues concentran fuentes primarias y puntos de vista sobre etapas y obras clave.
Para quien va al cine, la preservación de la memoria audiovisual ofrece contextos que amplían la experiencia de ver una película: permite seguir líneas de influencia, reconocer referentes y comprender cómo obras del pasado dialogan con la producción actual. El registro histórico documenta decisiones artísticas, condiciones de producción y trayectorias profesionales, y facilita que espectadores y programadores encuentren y recuperen títulos que, de otra manera, podrían perderse.